"Al final del espectro", muchos pretextos para verla de nuevo.


Las películas colombianas se han destacado, principalmente, por llevar a la pantalla grande temas como el narcotráfico, que además, invaden constantemente la televisión y parecen perseguirnos y negarse a desaparecer.

No me he visto todas las películas colombianas que han salido en la historia, y aunque creo que no son muchas, las que he visto siempre tienen violencia, sangre y malas palabras, muchas malas palabras. Después nos preguntamos por qué los extranjeros al llegar a Colombia creen que se van a encontrar muertos tirados en las calles o balaceras en lugares públicos.


El caso de esta película es diferente, de entrada no me gusta, pero rescato que su temática se aleja del estereotipo creado para el séptimo arte en este país.

Aun destacando la buena labor del director y de los actores, la trama no es de mi total agrado, me parece aburridora, debido al largo suspenso que da espacios para cerrar los ojos y que cuando uno despierte se haya perdido un pedazo de otro más extenso, con la música de fondo que ya todos conocemos y los planos oscuros y a veces silenciosos.


Sí, puede que muchos hayan estado pendientes, que no se hayan quedado dormidos o que haya sido una de las películas más taquilleras, pero a mi no me llegó.

La escena de la tina me pareció trillada, la trama de fantasmas con pistas de fotos viejas, también. ¿Cuántas producciones audiovisuales no ha utilizado la tina como un elemento en el cual el personaje (frustrado, irritado) trata de ahogar sus penas? ¿Cuántas películas de suspenso no tienen fotos viejas que el personaje encuentra y a partir de eso soluciona el misterio de las apariciones? Yo esperaba una película de suspenso con elementos diferentes a los ya existentes. Los colombianos somos dueños de una cantidad de mitos, leyendas y tradiciones orales que hubieran encajado en una producción como esta.


Aun así, intento entender a su director, Juan Felipe Orozco, tratando de hacer algo común y que llegara fácil a los espectadores colombianos, pero lo más importante, algo que se pudiera vender en el exterior. Eso lo explica todo. El cine, aquí y en la China, es un negocio.

Creo que muchos incautos creyeron que ir a ver una película con un trailer diferente al habitual era una novedad. Tal vez por esto su éxito en taquilla.
No desmerito en ningún momento la actuación presente en el film, creo que Nöelle Schonwald recrea perfectamente el atiborramiento de ideas y de paranoias que tiene Vega, la protagonista. Solamente digo que hubiese podido ser mejor. Ojala hubiera tenido un pretexto para verla de nuevo.

Dirección: Juan Felipe Orozco.
País: Colombia
Año: 2006
Duración: 100 minutos
Género: Suspenso, ficción.

Trailer oficial

2 comentarios:

  1. Sí, el cine es un negocio y eso se ve en otra película colombiana: Kalibre 35.

    ResponderEliminar