Mostrando entradas con la etiqueta Sin Pretextos.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sin Pretextos.. Mostrar todas las entradas

Arte Japonés

Las pinturas japonesas son toda una variedad de escenas basadas en cuentos, como el cuento de Heke, o también, otras de batallas y paisajes.

Al ser una de las culturas más antiguas e importantes del mundo, se convierte también, en una de las más exóticas alrededor de los momentos en los que se transformó y se forjó el arte japones como tal. Países como Corea y China fueron claves, en el periodo Momaya  donde se estableció el contacto cultural con Japón, y también por donde entró el Budismo para inspirar la creación de imágenes budistas. Esto fue un factor significativo para el desarrollo del arte en Japón.

Aquí viene Bomba Estéreo...

Considerados por una cadena de vídeos musicales como una de las 25 mejores nuevas bandas del mundo, y día a día con su música llena de mezclas y mucho sabor, Bomba Estéreo tiene bailando al planeta con su particular sonido que nos transporta a una vida llena de locura. Sabrosura y Caribe Colombiano.

Simón Mejía y Li Saumet sí crecieron tomando agua de panela helada, como dice su canción  fuego, que les dio fuerza y potencial musical para entrar a demostrar que nuevos sonidos sí pueden invadir el planeta. Dejando a un lado ritmos básicos, llegan con mezclas de Rap, Electrónica, cumbia y muchos sonidos urbanos que hoy comienzan a dar frutos en el difícil mundo musical. Con giras por todo el mundo, mostrando "Estalla", un álbum que su mismo nombre es su presentación, apunta a la banda como esa Bomba que está y que pondrá a mover el cuerpo de cualquiera a punta de exploraciones musicales. Cosa que los posiciona como una de las bandas más importantes de Colombia.

La Reflex de Don Luis: el arte de la fotografía

El único día que vi a Simón Bolívar con corona, fue cuando conmemoraron el año de su entierro.


Ver a don Luis en la plazoleta Simón Bolívar es como recordar, suscitar, e imaginar que pronto llegaremos a ser -como escribió Héctor Abad- "el olvido que seremos". Al llegar a la plazoleta con Sebastián, nos encontramos con Don Luis, un señor de algunos 60 o 70 años de edad que se paseaba por todo el centro de la plazoleta. Lo vimos, primero, hablar con un vendedor de confetis, no sabíamos de qué hablaba, pero ya nuestros ojos encontraban rumbo para escribir en Sin Pretextos. Lo primero que hice fue coger fuerzas para abordarlo, tenía miedo que resultara siendo uno de esos señores viejos y amargados, que no quieren hablar con nadie. Pero era fotógrafo, y de algún modo teníamos que entendernos. Llegué -o llegamos-, pues también conmigo iba Juan José, un amigo más, y lo que hice fue saludarlo, y decirle con mi tono de inmaduro y acento tolimense:


-Buenas tardes, lo que pasa es que quiero hacerle algunas preguntícas, o sea, quiero hacerle una entrevista. ¿Puedo?

Escribir, ¡Miércoles!

Me senté en un poyo del Ducuara, con el único y firme propósito de escribir “un artículo Sin Pretextos”; una carpa azul del hospital Federico lleras acosta, donde algunos se acercaban a donar sangre captó mi atención, después lo hizo una chica exhibiendo sus hermosas piernas, luego una formula de física se interpuso entre mi pensamiento y el silencio, y finalizó Aristófanes en boca de un par de catedráticos. Me ubiqué lejos de los catedráticos a sabiendas de que por más que buscara concentración y un tema para escribir, no lo iba a encontrar. Por supuesto en ese momento algo debía pasar, y no era cualquier cosa, o cosa común, un sonido molesto interrumpió, levanté la mirada y ¡Oh imagen grotesca para mi ignorante percepción!, un tipo jugaba a la gimnasia rítmica con cintas verdes y amarillas, giraban en el aire. Acto seguido, agenda y lapicero a la mochila, pero como dijo Pablo: “si alguna vez me siento derrotado, renuncio a ver el sol cada mañana”; lugar tranquilo, ojo a la hoja, piensa, escribe, tienes que hacerlo, es miércoles, muy seguramente mañana será jueves, artículo, no hay pretextos.

La atmosfera nocturna, el silencio, la soledad, el computador, yo, y una hoja en blanco esperando a que le contaran una historia o al menos dispuesta a “escucharme”, pero así como permanecía la hoja permanecía mi mente, en blanco, con tanto por decir, sin encontrar palabras para expresarlo, y el editor enviando mensajes cada 5 minutos que me recordaban de una forma poco sutil, que el articulo era para el día siguiente, y seguramente el día siguiente seria jueves.

Hay quienes escriben constantemente, su día finaliza con lapicero en mano y una frase que me estremece: “querido diario”, hay otros que escriben canciones y poesías (o creen hacerlo), y si corren con suerte le ponen un ruido de fondo y la convierten en reggaetón, (pero ese tema será abordado lueguito); hay quienes escriben cartas de amor, y quienes escriben versos, guiones, arias, columnas, crónicas, endechas, diatribas, graffitis, panfletos, libros, y hay quienes escriben ensayos sobre la ceguera, y aunque su mente culta no lo crea, hay quienes escriben con excrementos en las paredes de los baños (y para escribir no utilizan necesariamente bolígrafos especiales o palitas de exámenes coprológicos).

Pero hay algunos que como yo y quizá como usted no escribimos más de lo necesario, y preferimos dar los regalos sin tarjeta, porque no encontramos que escribir en los espacios del “de” y el “para”. Es un karma encontrarnos con el momento perfecto para escribir, porque no hallamos que plasmar en la hoja, y lo que es aún peor, nos da pavor ser leídos; ser leído es de una u otra forma desnudarse ante el lector, y verdaderamente pocos tenemos esta vocación nudista.

Escribir es como aprender a montar en bicicleta padeciendo la enfermedad de Ménière, y escribir para ser leído, es como hacer lo mismo pero esta vez en público; caída tras caída, algunos nos ayudaran a ponernos en pie, otros se burlaran, seguramente habrán quienes hagan mucha fuerza para que caigamos de la peor manera, y no faltara, el que dé una ayudita extra a la caída poniendo piedras y tachuelas en el suelo.

Sabiamente decía el escritor español Camilo José Cela: “el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano”; y claro está que el camino que conduce al corazón del lector más lejano lo crea el escritor, y lo erige con letras, de las cuales muchas, más que camino serán tropiezos; y seguramente entre menos pasos se den más tropiezos se darán.

Así que a quienes nos duele tanto la mano para escribir, es precisamente porque lo practicamos con la misma constancia con la que algunas mujeres se practican la citología, pero en definitiva nos encontramos ante el mundo “sin pretextos” para dejar de escribir, así escribamos tropiezos, y muchas veces personas (como ustedes en este momento) sean las victimas de tales tropiezos. Pero qué más da, al fin y al cabo mañana seguramente será jueves.

Camilo Padilla.

Disqueras vs música independiente


Buscar el método de dar a conocer música, comercializarla y apoyar a "algunos" artistas, es la labor que hacen unas cuantas disqueras de alto renombre. Pero hoy en día los artistas van mucho más allá, es el momento de dar a conocer música por otros medios, ser dueños de su producto y demostrarle a su público de qué están hechos.


En el ámbito musical de hace algunos años, era de mucha suerte ingresar a un estudio de grabación y que su música fuese distribuida, hoy es muy diferente, ahora por medio de redes sociales, eventos y otros modelos, es más facil que la música independiente llegue a competir en gran magnitud con la grandes compañíaz disqueras; es de admirar la labor que hacen los músicos independientes por mostrarle al mundo y a sus seguidores el talento y apoyo a esta linda labor. En grandes premiaciones de la música se han incluido categorías exclusivas de lo independiente, y ya existen premios exclusivos de artistas que no están tras una disquera.

Redes sociales han apoyado la labor de millones de de artistas independientes en el mundo, son muchas las páginas donde los músicos suben el producto y se puede descargar la canción con un movimiento muy sencillo. Una de las redes sociales que comenzó con el auge de difundir música fue MySpace.com, demostrando que hoy la canción no tiene barreras. Así como hace muchos años los discos de acetato le dieron paso al Cassette y luego al disco compacto, hoy la digitalización del archivo ha llegado al punto de desplazar la venta física del disco y ponerse en el lugar de millones de computadores, reproductores, y celulares en el mundo con un solo click.

Que esto sea un nuevo espacio y una gran oportunidad, para aquellos artistas que llevan la música en el corazón y de un modo u otro las disqueras les cierran sus puertas. Bienvenida música independiente.

Juan José Rubiano.

Más literatura, menos escribas


Personalmente, encuentro muy difícil descubrir una atracción literaria hacia algún escritor contemporáneo aún vivo. Sonará cruel, pero considero que por desgracia, la inmortalidad de un autor se consolida con la perseverancia en sus obras luego de fallecer. O tiene que presentar estilos narrativos maravillosos como el de Gabriel García Márquez, o métodos intelectuales y últimamente eróticos como el de Carlos Fuentes, o, en su defecto, fantásticos, eruditos, novedosos y sobre todo, persistentes, como el de Umberto Eco, para que mi gusto literario se vea invadido por la intriga del devenir de la siguiente

página con relación a libros que no tengan menos de cinco o diez años de publicación. Supongo que esto plantea las mil y un inconsistencias que genera la necesidad de una buena lectura. No obstante, saber seleccionar obras de los autores anteriormente nombrados por encima de novatos escribas, establece una inmensa distancia entre leer escritores contemporáneos y leer literatura contemporánea. Esa misma literatura que en unos cincuenta años será nombrada bajo términos sociológicos y que a pesar de la enorme oferta anodina y no por poco, basura, logrará rescatar algunos grandes representantes.


Por otra parte, resulta engorroso generalizar en cuanto a la calidad de los escritores nueva era, pero si se tiene en cuenta únicamente el contexto colombiano –como valioso ejemplo de abundancia- las expectativas disminuyen y hasta el mejor lector del mundo, se vería invadido por una desidia petrificante y un pesimismo cultural pletórico. Y es que en un país donde hablar de los niveles culturales resulta peor que un examen de próstata, no es posible dar rienda suelta al exceso inefable de mala literatura. Si bien es cierto que los niveles de lectura son míseros en comparación con otros países de la región, es necesario dar cabida a las buenas y escasas propuestas literarias que presentan algunos autores como William Ospina,

Héctor Abad y hasta Cesar Vallejo. Cabe resaltar que dichas mociones difieren del narco-contexto en el que han sumergido al país escribas que no merecen una distinción literaria seria.

No hay que olvidar que uno de los fines de la literatura es contextualizar realidades sociales por medio de figuras y géneros, además de presentar propuestas narrativas innovadoras. Y es precisamente esto, lo que diferencia un literato de un intento de escritor y hace no lamentar la utilización de tanto papel. No es extraño encontrar jóvenes apenas por encima de los 20 años con una resma de papel bajo sus brazos, profesando y presumiendo por su primera novela y buscando con urgencia una casa editorial que se dé el lujo irresponsable de publicarlos. Esto, sin duda alguna, representa un vasto detrimento en la calidad literaria y aunque este fenómeno no es del todo nuevo, pues en su momento, el prócer literario Julio Cortázar, durante una entrevista con el periodista español Joaquín Soler Serrano, denunció y satanizó estéticamente la necesidad innata de algunas personas por ser leídos, pareciera que en Colombia se está dando en proporciones alarmantes.


A mi juicio, una carrera literaria, honesta, propositiva y medianamente respetable, conlleva cierta cantidad de tiempo y preparación. El gran José Saramago, a pesar de su notable capacidad narrativa, desistió de sus dones literarios durante un largo periodo de tiempo porque sencillamente “No tenía nada qué decir”. Entonces, no veo cómo y cuándo novatos escribas comerciales logran adquirir una madurez gramatical retrospectiva. En ocasiones, el miedo a la hoja en blanco influye eminentemente en la producción literaria, aun, de grandes literatos; por ende, no creo que la simple capacidad de lograr vencerlo sea señal de que se posee una facultad para hacer buena literatura. Así pues, ser escritor se puede presentar dentro de un margen de profesiones factibles para cualquier persona que tenga un dominio mínimo del lenguaje, pero la autoestima y el respeto por las letras, determina de alguna forma, la calidad.


Ojalá, no sólo en el contexto colombiano sino en todo el mundo, se presentara un buen grupo de jóvenes literatos formidables que callaran las voces ominosas de gente incrédula y pesimista como yo - mi diatriba no va en contra de los jóvenes escritores sino en contra de los jóvenes que se creen escritores- y que lograran atraer la atención con el mudar de cada página, pues para los amantes de la literatura, cualquier aporte positivo es bienvenido.


Me resta decir que quizá, sólo así, lograría discernir en que, cuando muera Gabo y los pocos intelectuales que quedan en Colombia, nuestra literatura irá “camino al purgatorio”.


Sebastián Mateus